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Hablemos de la energía femenina y masculina

En el ámbito laboral has desarrollado cualidades admirables, tal vez un espíritu competitivo, estratega, disciplinado, mental, fuerte y retador que te ha llevado a alcanzar tus metas profesionales. Quizás te has acostumbrado a justificar o argumentar todas tus acciones y estrategias y la obsesión porque todo salga perfecto te ha llevado a brillar.

Sin embargo, esas características que nos han hecho tan exitosas en el trabajo hacen que fluir armoniosamente en una relación de pareja sea complicado. Y a mí me pasó, porque yo no sabía soltar el control. Y no sabía soltar el control porque con las creencias que me había formado de lo que yo debía ser, de como debía comportarme y de como debía ser una relación de pareja me habían llenado de miedo, me habían acorazado y hecho proyectar como una mujer maravilla que no necesitaba de nadie y con esto me había desconectado de mi energía femenina, de esa energía receptora, vulnerable y suave, para vivir mis relaciones de pareja desde la energía masculina como lo hacía en mi ámbito laboral.

Cuando trabajé en equilibrar la femenina y masculina en mi vida. Reconecté con mi energía femenina, y me di el permiso encarnarla en mi relación de pareja sin dejar a un lado esas características que me habían traído éxito profesional (que son energía masculina)

Porque para que una relación de pareja funcione, las energías femenina y masculina deben atraerse, debe haber un equilibrio de polaridades y que se pueda establecer una conexión a nivel sexual, emocional y mental.

Pues bien, la conclusión más importante de todo esto, se trata es de que te conozcas tanto que sepas cuáles son esas características que te han llevado a ser exitosa laboralmente pero que definitivamente en tu ámbito de pareja son un obstáculo a superar y que han ocasionado en tu vida situaciones como:

  • Sientes que atraes hombres inmaduros emocionalmente
  • Crees que tu independencia y éxito profesional intimidan a los hombres
  • Te sientes mejor dando que recibiendo
  • Sientes que los hombres no se enamoran de ti o no se comprometen contigo
  • Eres tu quien termina pagando, invitando y dando regalos para “enamorar”
  • Experimentas conexiones mentales con los hombres, pero no emocionales
  • Terminas siendo la madre de tus parejas

Si esto es un tema que te gustaría trabajar, me encantaría acompañarte mediante la sesión “Equilibra tu energía femenina y masculina”.